Seamos claros;
me gustan tus platos,
me encantan tus manos.

Que me despierte tu olor.
Abrir los ojos
y encontrar tu sabor.

Sonreir, tenerte delante de mi.

Comenzar en el borde
y perderme en el postre.
Olvidarme del nombre.

Encontrarme tu carne
beberte, y sentirte salvaje.
Compartir el momento,
juntos, al punto.

Acabamos
y somos la combinación
que permite
que se adquiera el fulgor.

Que me pierda el sabor.

Dejamos que hable nuestro trabajo

Y a partir de ahí, queremos que éste espacio, que es tu restaurante, se transforme... Porque al igual que van cambiando los productos de temporada, nuestro local también se adapta para ofrecerte la misma calidad de siempre, pero preparado para sorprenderte.